Japón reabre el mercado a la carne argentina con un arancel del 38%
Japón abre todo el territorio argentino a la carne bovina, pero con aranceles que superan los de Australia o EEUU. Claves para comparar con el acceso español.
Japón ha ampliado a todo el territorio argentino la autorización para comercializar carne bovina, poniendo fin a más de dos décadas de restricciones sanitarias que limitaban las exportaciones a la Patagonia. La noticia, celebrada como un hito institucional por el sector cárnico argentino, viene acompañada de un dato que condiciona su alcance comercial real: el arancel que debe pagar la carne argentina en Japón duplica al de sus principales competidores.
Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) y vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), explicó en una entrevista en FM Vos (94.5) que hasta ahora solo la Patagonia argentina estaba habilitada para vender a Japón, por su condición de zona libre de aftosa sin vacunación. Con la nueva decisión del gobierno japonés, toda Argentina queda en condiciones de exportar, lo que Ravettino calificó como «una excelente noticia desde el punto de vista institucional y político».
Sin embargo, según Ravettino, el escenario comercial es más complejo: para vender cortes enfriados y congelados, Argentina debe pagar un arancel del 38%, mientras que competidores como Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos abonan un 20% y cuentan con tratados de libre comercio que reducen esa tasa hasta el 8% de forma progresiva. Solo algunos subproductos —con un arancel del 15%— y piezas muy demandadas por el consumidor japonés, como la lengua, escapan a esta desventaja. En palabras del dirigente, en carnes enfriadas y congeladas Argentina «queda inicialmente fuera de competencia frente a un mercado estrictamente de calidad».
Ravettino también ofreció un panorama del sector exportador argentino, que según sus datos alcanzó 74.000 toneladas equivalente res con hueso por un valor de 418 millones de dólares, cifras que calificó de sobresalientes. No obstante, matizó que la rentabilidad de los frigoríficos está ajustada por el aumento de los costos operativos y la dinámica cambiaria. En el otro extremo de la cadena, el productor ganadero atraviesa —siempre según Ravettino— su mejor momento histórico, con novillos cotizando a 5,50 dólares, vacas de calidad a 4,70 y vacas de menor calidad a 4,20.
¿Qué significa esto para las empresas españolas?
El caso argentino sirve como referencia útil para quienes exportan o planean exportar carne porcina o vacuna española a Japón. La diferencia arancelaria que describe Ravettino entre países con y sin acuerdo comercial con Japón ilustra un factor clave en este mercado: el arancel aplicado no depende solo del producto, sino del marco comercial bajo el que se negocia el acceso. España exporta a Japón al amparo del Acuerdo de Asociación Económica entre la Unión Europea y Japón (EPA UE-Japón), lo que la sitúa en una posición distinta a la de países sin tratado vigente, como Argentina en el segmento de carnes enfriadas y congeladas.
Para los responsables de exportación, el caso también deja una lección operativa: la apertura sanitaria de un mercado —la autorización para vender— no equivale a competitividad comercial. Un país puede estar habilitado a exportar y, aun así, quedar fuera de competencia si el arancel aplicable no es equiparable al de sus rivales. Antes de fijar expectativas sobre volúmenes o precios en Japón, conviene verificar con detalle qué arancel concreto aplica a cada partida arancelaria del producto español bajo el EPA, y cómo evoluciona ese calendario de desgravación frente a otros proveedores que compitan en el mismo lineal japonés.
Fuente: Mario Ravettino (ABC / IPCVA), vía FM Vos (94.5), recogido por Diario San Rafael — Apertura del mercado cárnico japonés: optimismo institucional, desafíos arancelarios y la realidad de la cadena productiva
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