Japan reduces its business presence in China to 2010 levels
Teikoku Databank reports the sharpest ever decline in the number of Japanese companies in China: US tariffs, diplomatic tensions and slower Chinese growth are accelerating their exit.
Las empresas japonesas están abandonando China al ritmo más intenso desde que existen registros, en un reajuste de cadenas de suministro que combina tensión diplomática, aranceles estadounidenses y el frenazo de la economía china. El dato lo ha confirmado Teikoku Databank, la mayor firma de investigación de crédito corporativo de Japón, en un informe recogido por Financial Times y publicado en español por Expansión.
Según los datos de Teikoku Databank, en junio de 2026 había 10.118 empresas japonesas con presencia en China continental, la cifra más baja desde que el grupo empezó a elaborar estas estadísticas en 2010. Supone una caída del 22% respecto a 2024 y un descenso del 30% frente al máximo histórico de 2012. Los analistas de la firma señalan que este descenso ‘indica claramente un cambio en la actividad de las empresas japonesas en China: de una fase de expansión a una fase de reestructuración’, y anticipan que la tendencia continuará.
El desequilibrio entre entradas y salidas es llamativo: entre 2024 y 2026 solo 1.221 empresas japonesas se establecieron en China —la cifra más baja registrada, salvo el periodo de pandemia—, mientras que un récord de 4.137 se retiraron del país en ese mismo periodo. Teikoku Databank atribuye parte de este movimiento a la voluntad de diversificar las cadenas de suministro, sin llegar necesariamente a una desvinculación completa de China, según trasladaron las propias empresas consultadas por los analistas.
A la presión económica se suma un contexto político tenso. Desde hace un año, Japón y China mantienen una disputa diplomática derivada de unas declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi en el Parlamento sobre una hipotética participación militar japonesa en un conflicto relacionado con Taiwán. China respondió limitando las exportaciones de minerales críticos a empresas japonesas. El enfriamiento también se ha notado en el turismo: la Organización Nacional de Turismo de Japón registró una caída interanual del 59% en visitantes de China continental en agosto, y en la feria de turismo de Guangzhou celebrada antes del Día Nacional chino no hubo, de forma inusual, ningún expositor japonés.
El informe de Teikoku también apunta al impacto de la guerra arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump: alrededor del 60% de los fabricantes japoneses con centros de producción en China declararon haber sufrido un impacto en sus ingresos por los aranceles de EEUU. Satoru Nagao, investigador del think tank estadounidense Hudson Institute, resumió el giro de estrategia con una expresión gráfica: ‘Alimentamos al dragón y este escupió fuego’, en referencia al entorno cada vez más competitivo que las empresas japonesas encuentran en China. Según Nagao, el capital japonés busca ahora redirigirse hacia India, Vietnam, Tailandia y otros destinos del Sudeste Asiático.
What does this mean for Spanish companies?
La noticia no menciona a España ni a Europa, pero el movimiento descrito tiene un trasfondo relevante para cualquier empresa exportadora: cuando una base industrial tan grande como la japonesa en China empieza a reestructurarse, se abren ventanas de oportunidad en las cadenas de suministro que estaban ancladas allí. Si una empresa japonesa decide reducir su dependencia de proveedores o plantas chinas, necesita validar alternativas, y eso puede incluir proveedores europeos en sectores donde España tenga capacidad industrial o tecnológica.
También conviene leer el dato en sentido inverso: la misma lógica que empuja a empresas japonesas a salir de China —costes laborales crecientes, sobrecapacidad industrial china, riesgo geopolítico— puede aplicarse a cualquier empresa extranjera con operaciones en ese mercado, incluidas las españolas. Y el deterioro de las relaciones diplomáticas entre Tokio y Pekín, con restricciones chinas a la exportación de minerales críticos hacia empresas japonesas, es un recordatorio de que las tensiones entre terceros países pueden alterar de forma súbita el acceso a insumos clave, algo que cualquier empresa con cadena de suministro asiática debería vigilar aunque no sea parte directa del conflicto.
Para quienes exportan a Japón o buscan socios industriales japoneses, el dato de Teikoku Databank es también una señal de hacia dónde mira ahora la inversión nipona: India y el Sudeste Asiático ganan peso como alternativa a China, lo que puede reconfigurar a medio plazo los socios y competidores con los que una empresa española se encuentre en terceros mercados.
Source: Financial Times (datos de Teikoku Databank) — Las empresas japonesas abandonan China a un ritmo sin precedentes
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